martes, 27 de septiembre de 2016

INSTRUCCIONES PARA LEER Al GRAN CRONOPIO

      Arroje su reloj, desvístase de sus prejuicios, abandone el diccionario, aquí le obsequiaremos uno nuevo, y emprenda un viaje hacia el interior del abismo para conocer un mundo, que por cierto, no es nuevo pero que lo deslumbrará o asustará ya que será capaz de percibir todo lo que normalmente no observa puesto que aguzará los sentidos…
   Es sumamente importante y necesario para este éxodo que su cuerpo, si está ubicado el línea vertical, procure el descenso hasta lograr un ángulo de cuarenta y cinco grados; es en este instante en que debe tener detrás suyo una butaca confortable de lo contrario el declive de su organismo resultará abrupta y nada feliz. Claro que en el asiento ya debe estar incorporado su ser con la instrucción anterior.  La actitud natural consiste en mantenerse sentado, los brazos apoyados en el sillón sujetando el texto Continuidad de los Parques o Casa Tomada, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen ver los signos gráficos y puedan moverse a la manera de un péndulo gestionando el barrido textual.
   Para leer a Julio Cortázar la vista es crucial, debe efectuar un movimiento de los órganos visuales de izquierda a derecha, letra por letra y descansar en un punto la respiración, claro que en ningún santiamén debe dejar de respirar. Se sentirá extraño: si intenta imaginar lo que está leyendo, sentirá que alguien camina por el parque de su casa o que de repente tiene un parque allí donde no lo había; en caso de escuchar ruidos no se alarme, las ondas sonoras carecen de explicación y tiempo a… el tiempo, el tiempo, el tiempo ¿Cuál tiempo?
      Retomando la cuestión de los movimientos corpóreos cuídese de no mover al mismo tiempo el ojo y el ojo ya que no deben fundirse ambos en el mismo punto de fuga y concluya el primer obstáculo o párrafo.
     Llegando de este modo al segundo parágrafo, sólo basta repetir alternadamente los movimientos de la vista sin abandonar la respiración hasta encontrarse con el punto que sirve para dar por consumada  la lectura. Se sale de este acto  sencillamente con un ligero  movimiento de brazos para cerrar el texto y un impulso que produzca el ascenso del cuerpo promovido por la pelvis que se moverá para lograr erguir de modo vertical la entidad hasta cuando quiera retomar nuevamente el traslado hacia la lectura.

Autora: Adriana Comán